EL ARTE ANDA POR CONGRESO

Homenaje a Mónica Rodriguez y a su libro : Manzur, o el ángel que tenía una sola ala y a todos los que vieron desde Platón la esencia humana.

La música era un infierno. Estaba tán fuerte que el whisky bailaba dentro del vaso haciendo ondas de esas que suelen hipnotizar a cualquier borracho. Por supuesto que ese no era el estado, en este momento, en el que se encontraba Miguel Rodolfo Santos pero digamos era algo parecido a la simbiosis con un mundo paralelo pero paralelo al piso.Pagó con un billete de 500 pesos mientras le hacía seña a una moza mal pagada por ese lugar semi alumbrado de los costados del lugar céntrico que le había gustado y se fué. En la primera esquina ya caía una lloviznita a la que ni siquiera tuvo en cuenta , eso sí , trató de apresurar el paso y en un rato de los pequeños ya estaba en Montevideo y Bartolomé Mitre en la zona de Congreso en la Ciudad de Buenos Aires, llegó a la plaza , y cruzó para el palacio legislativo, mientras trataba de acercarse al subterráneo que a esa hora ya no funcionaba y lo sabía pero pareció que otra cosa le susurraba al alma, y en concreto así fué.

Dejó atrás los pibes durmiendo en la vereda, dejo en la misma forma las paradas de colectivo , de taxi, los barbijos de todo color y especie con variopinta cantidad de dibujos en ellos, como si se tratara de imprimir en el pórtico de la pandemia cada uno su impronta y entónces lo vió. Se dijo ” es un ángel de un ala sola ” , y lo siguió, “Lo sé , no abundan por estos lados ,son una especie casi perdida en la vida de los hombres “

Se acordó ahí nomás que había leído que eran muy desconfiados porque los mortales se burlaban porque no podían volar más allá de aquello que dispusiera un tercero , pero al mismo tiempo desafiaban y hasta podían endemoniar con su belleza y locura sugestiva. Se los conocía como “los portadores del secreto “. Santos se autoevaluó y pensó que era otro de esos ataques que a los 17 años habían motivado que la madre lo llevara al norte del país para que se quedara con el primo unos cuantos años y calmara su decepción -la de ella- . Pero no, el ángel estaba allí con él , sentado al lado de una de las estatuas de Lola Mora ; no le habló, lo miraba , lo miraba tanto desde todos lo ángulos con que su mirada podía medir la distancia , bello y de un esfumado suave , tenue de fuerza de marioneta pero con brillo a libertad creativa, con un aire del que todo lo puede ; lo miró hasta que sus ojos dieron con el sueño.

A las ocho de la mañana Santos apareció muerto al lado de las estatuas de Lola Mora , un policía abrió un papel que estaba entre sus dedos de la mano izquierda que rezaba :

Déjame ser tu otra ala , dame el arte de la dignidad. Miguel Santos había soñado su destino , pero solo eso.

Pedro Zinno

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