LA ÚLTIMA SIEMBRA DE UN CATARI

Nació a metros de un río en ese pueblo que lo habia tomado como hijo , su papá era italiano y su madre era de Albania, Francisco Catari fué un alumno con mucha facilidad para la música y el dibujo técnico y en su secundaria había puesto de manifiesto esas dotes. Pero a él le gustaba el trabajo del campo a pesar de las advertencias de su madre que le recordaba todo el sufrimiento por el que ella había pasado trabajando en casa de los demás en su país natal. Catari no era de muchas palabras y fué creciendo en su única inquietud , ser campesino, aunque a veces se lo encontraba con su guitarra en la puerta de su humilde casa tratando de recrear algún tema folklórico de esos que le gusta a la paisanada. Era prolífico porque no decirlo en las andadas poéticas mientras en el experimento husmeaba acordes y tonos varios .

Más él era campesino y cuando se subía al viejo tractor celeste, si celeste, no le importaba nada y se aguantaba todas las cargadas con respecto a su compañero ruidoso y antiguo al que después de la labor de 12 horas diarias ni siquiera guardaba sino que lo estacionaba frente a su puerta como si quisiera blindar su nido contra vaya a saber qué , hasta que un día de esos donde el calor te desteje las ideas vió como se acercaba un helicóptero a su campo , se puso el sombrero de alas gastadas y encaró para la entrada,¡¡¡¡bah!!! no era una entrada era una especie de portal improvisado con naturaleza muerta digamos ,tenía aire caprichoso pues de casualidad estaba flanqueada a cada uno de los lados por seis fardos de paja y a su vez los fardos divididos en grupos de a tres. Catari llegó al medio y los tipos que bajaron del helicóptero se le acercaron:

  • ¿Como anda Catari ?
  • Bien si el de arriba no dispone lo contrario, al menos me desperté .
  • Somos de la estancia Los Olivares y venimos para charlar con usted por un tema de negocios.
  • Bueno digan nomás.
  • El tema es que nosotros querríamos hacerle una oferta por su campo.
  • No está en venta – sonó como un sable en el viento la respuesta –
  • Pero no se apresure por ahí nos puede ceder un pedazo de tierra para almacenar los tambores de químicos con que nosotros fumigamos el terreno. Usted sabe …..
  • No amiguito – le respondió al que hablaba – , yo no uso esas cuestiones que le dejan como un cáncer a la tierra .
  • Pero le pagaríamos muy buen dinero , en dolares, o en lo que usted quiera y así de esa manera ….. – el otro que estaba callado hasta ahora dijo –
  • -No lo dejó terminar de hablar – Y así de esa manera uds me compran el silencio y yo paso de ser lo que soy a lo que ustedes quieren hacer de mí . Le ponen un cepo a mi guitarra , a mi poesía y a mi libertad en nombre de una mentira con nombre de su aceite de oliva ¡ Mándense a mudar !
  • ¿ Pero no le interesa el futuro? inquirieron los dos al unísono como una frase ensayada
  • Señores ¿ saben porque mi sombrero tiene el dibujo de un nudo al frente y bien cosido a mano ?
  • No – dijo el mas petiso y narigón ya con cara de miedo –
  • Porque estos problemas son del hombre no del dinero y los hombres se pegan a sus almas o a sus traiciones. Ese es el nudo que hay que saber desatar.
  • Mire, tiene tres días de plazo para decidir o esta será su última siembra .

Se fueron y Francisco Catari se metió en su casa , adentro estaba oscurísimo pero el sentía un calor , un resplandor, algo vivificante que lo había hecho hablar poco pero demasiado claro.El sonido de la aeronave de ” Los Olivares ” era diferente ahora como más aguda y no variaba de acuerdo a la altitud , pintaba algo como de mal presagio en la intuición de Catari, salió a ver , la máquina vertió una mancha de fuego en el aire ,quedó como cuerpo humano en un cuadro de el greco.

A los tres días en el diario ” El pueblo nuevo ” de la zona se recibió una carta cerrada :

“Ya declaré ante la fiscalía y les dije que me iba , gracias a todos por haber querido a mi familia , ellos y ustedes son mi familia , lo más sagrado que tengo. Esta fué mi última siembra.”

Firmado : CATARI FRANCISCO

Autor : Pedro Zinno

Todos los derechos reservados.

La pintura pertenece a FYODOR ALEXANDROVICH VASILYEV, paisajista lírico de origen ruso ( 1850- 1873 ) : ” La casa del campesino “

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