Cantos de tradición y ajedrez

Bajaba de la montaña siempre del mismo costado , iba como sangrando el silencio , no estaba a gusto y su tribu ya no lo quería, decían que su magia se había agrietado que ya no curaba la dolencia del estómago y las almas como antes.

Laitsir estaba gastado por lo que decían y no podía más encender la luz de las noches con sus cantos de tradición y un día percatado de tales habladurías inconfesables para quienes habían sido los curados se fué pero antes , porque siempre un antes había en la vida de un brujo, su contraste , su aguerrido contrincante , su mentor lo despidió diciéndole :

  • No vengas al menos que Dios te haya hablado

Laitsir caminó rumbo a la frontera más alla de la montaña de la Luna caída y descubrió que era incapaz pues el medio lo acobardaba; más saco fuerzas de su mirada hacia lo alto y dijo:

-Enséñame a no llorar al momento de partir – , y se enderezó rumbo al camino, tardó tres días en recorrerlo , diez tal vez, no sabía , ya había perdido la cuenta cuando avizoró un pueblo , entró en el y un hombre de altura más pequeña que lo normal estaba en la puerta de la iglesia armando un rompecabezas , siguió adelante y se puso a descansar a la entrada de uno de esos lugares donde venden alimentos y ropas y vituallas de todo tipo para los del lugar.

El hombre del rompecabezas lo míro como con miedo pero dispuesto a él :

-Oye !!. porque no te animas a ser tú la parte que hace falta

Laitsir no entendió, no era esa su manera de hablar ni de comunicar ni sentir. El estaba acostumbrado a los dioses, y el enano hablaba extraño pero más directo , al menos eso había sentido , se acercó lo miró y su atención se incrustó contra los ojos fríos de aquel hombre que respondía al nombre de Grunder.

Al momento de saludarse muy desconfiadamente de manera estrepitosa dió contra el suelo un viejo reloj de arena que el extraño ser había depositado sobre la mesa en donde el rompecabezas se apoyaba con todas sus piezas desarticuladas o por la mitad desarticuladas mientras el viento ya era del sur. Grunder no era parco era densamente de otro lugar , se notaba el amor por la soledad al primer acercamiento pero no evadía la hospitalidad .

-Soy Grunder

-Soy Laitsir…….. no entiendo cuando me hablas de mi lugar , soy brujo de mi tribu y tengo el lugar que mi gente me ha dado. Soy capaz de arrancar una estrella del cielo y lanzarla como puñal contra una puerta para que los dioses iluminen con la bondad a todos los de casa .

-Entonces ¿ para que has partido en busca del más allá ? Sé que ya no te querían o al menos hablaban mal de ti.

-¿ Como sabes eso, acaso lees el pensamiento ? y de ser así, tú no puedes estar aquí hablando con un hombre brujo pues no serias perdonado por el amo del mundo

-Laitsir…. ciertas cosas están en todos nosotros , yo también quise llegar al más allá con mi rompecabezas y tardé el mismo tiempo que tú para darme cuenta de que somos hermanos en la ignorancia pero distintos para llegar a ella.

Autor : Pedro Zinno o mi otro nombre Pandemius de Atracia

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