EL SIEMPRE FORASTERO

Perra suerte

Del otro lado del biombo me encontraba y del otro lado no sabia que había , probablemente pocas cosas púes no pude divisar nada porque a hurtadillas logré meterme en la oscuridad de esta casa ; por un ataque de miedo o tal vez indigestado por la incipiente comida de la noche fui a dar a este agujero sin querer.

Los caminos fueron tantos y las peleas con cualquier tipo de contrincante y hasta recuerdo que una vez estaba tan a la perdida que me quedé dormido debajo de un auto hasta que a la mañana siguiente me despertaron los gases del motor que arrancaba casi helado, el dueño era un hombrecito que apenas podía ver desde donde estaba y ni bien lo ví venir con dirección al rodado me dije que por el ímpetu que llevaba si no me corría terminaría mis días en el paisaje de un baldío.

Detrás del biombo solo había una ventanita que doblaba la luz a través de un vidrio opaco de esos que tienen como desniveles y que antiguamente solían ponerse en los baños con una manija pequeña al costado para abrir las hojas.Me acurruqué quise dormir pero estaba muy ansioso para hacerlo y me llegaban voces del amanecer , con olores del desayuno y lluvias de duchas varias en menos de cuarenta minutos. Me dije que por la clase de movimientos sería la rutina de las mismas salidas que volverían con las mismas personas a las mismas horas de todos los días.

Quise correr y maldije porque el biombo no me dejaba ver ni un retazo de aquella cosa que parecía monstruosamente conocida aunque no hogareña para mí y maldije esta vida de tugurios y plazas de paradas de colectivos con caras malgastadas ,maldije y me acordé de las patadas que el destino me daba como echándome de cualquier rincón , como si tuviera que estar en este planeta para pagar las pocas culpas que otros eludieron.

Pude enfrentar al Karma ,a un día más con él, me escapé por la ventana del comedor cuando todos se fueron y logre arrancarme de encima la ciudadela casual que el biombo me procuró ,ya no había tanto ruido y eran los rayos del sol tan duros sobre mí que imaginé que el día era laborable o como lo llaman no festivo , de esos que se utilizan para avejentarse en alguna oficina o para calumniarse en cualquier reunión de break cuando no se tiene mas que un reloj en los pies y la poesía en frases cursis que generan historias de manteca.

Al fin y al cabo siempre tuve pocas pulgas y me merezco según dicen esta perra suerte

PEDRO ZINNO

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