CONCIENCIA DESDE GRECIA

” A un hombre le pueden robar todo menos una cosa, la elección de su actitud ante cualquier tipo de circunstancia “

Viktor Frankl

Caminaba, estaba sola y casi no había vereda que contuviera sus pasos , se acercó a una pequeña cantina y unos parroquianos de sombrero negro y charla gastada por la siesta le indicaron el camino.

Llego a la esquina , y a la puerta y a la escalera media sucia del hotel ; subió y ésta era de un mármol obstruido de smoke que la condujo en medio del silencio a un conserje. El tipo enjuto, caído de hombros como no dándole lugar le pidió papeles, dinero, escribió alejando la corta vista del registro. Ella subió, siguió subiendo .

Entró al cuarto distanciado del pasillo central del piso y allí pensó que otra distancia sería demasiado , su maleta diezmada de aquél color que tenía estaba poco llena , leyó la tarjeta que le habían dado mientras fumaba un cigarrillo de esos cortitos y onda finos .

Por la ventana entrecerrada se entretejía el cielo corto, cuadrado , escapado al blanco y algunas lágrimas que se corrieron al rostro le hicieron acordar a ese pequeño lloviznar sobre el techo de chapa que cubría un pedazo del patio de la abuela.

Analia quería escribir, escribir y dejar , escribir y andar , a la vera y metida en los caminos; para eso se había recibido.

Claro, “entendí que las vicisitudes económicas no me lo permiten y tomé el rumbo más adecuado para mis sueños “;

eso se decía una y otra vez mientras esperaba que llegaran las cinco para encontrarse con su editor en Grecia

“Mi país no puede tener un presupuesto bajo, tan bajo, tan inexistente para la cultura , pero es verdad, mi país es hermoso pero está creciendo, es joven , nos falta “…….. se decía

ABRIÓ INTERNET

Quería saber , era un extinto a medias grito de desarraigo que no dejaba de atraerle hacia su barrio, pero estaba en el Egeo, el mar Egeo, ese que tantas veces le habían contado cuando con su compañera de banco en el Colegio Nacional 20 de San justo en La Matanza Betina , se macheteaban en incontrolables ocasiones.

Ahora tenía que luchar , luchar en medio de la lectura, iba a luchar en medio de la tragedia que la empezaba a rodear , quería probarse , y leía , leía que habían asesinado a un chico de tres años Benjamín ,en La Matanza, unos delincuentes , asesinos, estúpidos y todas las palabras que se le iban ocurriendo y comprendió que allí frente a ella en un hotel de poca monta empezaba otra lucha , la misma pero del otro costado , desde otro costado, el de un mundo parco y sin respuesta.

La misma batalla que ella había perdido cuando perdió a su hermano en manos de moto chorros que a la usanza criolla andan arrancando futuros por los barrios de un suburbano mas hondo y escondido que su nombre , que ese “sub” que lo destiñe y lo hace muchas veces ser el paria del mapa argentino.

Pedro Zinno

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