carta y ruego

República es cosa común

Cuantas palabras nos sugiere la palabra cambio ; vida, edad , altura, calvicie, arrugas……. en fin . Una vista desde distintas perspectivas individuales nos incita a comprender la vida de un sólido y rápido manotazo. Pero la verdad de esta seguidilla de lineas con las que hoy leyente lo quiero distraer es el tema del cambio en la política y los efectos de ello en la sociedad.

Es cierto que desde hace mucho tiempo el hombre necesitó de normas de conducta para regir los destinos de la comunidad, como no es menos cierto que esas normas con el paso del tiempo se fueron organizando por materias de manera tal que se supiera que era lo que estaba ordenando

En el caso de nuestra Nación Argentina nuestra guía más importante, el camino principal que indica las coordenadas de nuestra convivencia en sociedad es La Constitución Nacional de 1853 con todas sus reformas que se fueron sucediendo hasta llegar a la de 1994.

No voy a entrar en aspectos jurídicos y menos de derecho constitucional comparado pero he de decir que los cambios que se hagan en la Ley Suprema deben ser consensuados por todos nuestros diputados y senadores y la sociedad toda. Nada puede quedar al arbitrio de voluntades totalmente parciales.

Debemos tener en cuenta que nuestra vida cívica se juega en la constitución.

Los argentinos debemos dejar de lado el ULTRAJISMO, no dije Ultraismo , ya que no estamos hablando de poesía y menos haciendo el verso , es decir no tenemos que usar para todas las cosas un traje a medida que nos haga ver mas grandes de lo que realmente somos o pensamos.

En ésta idea le juro amigo leyente no existe dirección política alguna, pero sí la más intima convicción me acompaña.

Con solo notar en algún resquicio de la historia argentina cuán rápido se borró con el codo aquello que se escribió con la mano en innumerables ocasiones , para después cambiarlo nuevamente en nombre de progresos que nunca llegaron, y así entrar en un espiral de gatopardismo formal donde el que perdió siempre fue el hombre de a pié , el pensador de bar, el que habla desde la base , nos iremos dando cuenta que coincidimos casi en todo.

No quiero hacer demagogia, no es mi intención en absoluto, simplemente es que tenemos que romper una lanza a favor del sentido común y no quitarle espesor a lo que todavía nos vertebra como Estado.

Este problema atañe a todos los temas de nuestra lastimada república y es por ello que exhorto desde mi humilde pero sagrado lugar de ser humano a tener la probidad , cautela, y eficacia necesaria ; pero sobretodo y muy sobretodo, sentido de la oportunidad

El cambio no es hijo de la motivación exhuberante de las pasiones y menos cuando se trata de La Carta Magna.

Estoy seguro que si todas las fuerzas políticas hacen fuerza pero para el único interés que importa que es el de todos tendremos una vida mejor , más allá de todas grietas y riendas sueltas que desembocan solo en desgracias

Pedro Zinno

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