Concretó una cita por internet, en su lugar encontró el horror

El amor no duele.

Pero estando con él no lo sabía. Pensé que era común todo lo que vivíamos.

Estaba sola en la ciudad y nos conocimos por el chat.

Fui a su casa la primera vez que nos vimos. Yo era muy confiada y jamás pensé que algo malo podría llegar a pasarme.

Me encerró y no me dejaba salir. Grité con todas mis fuerzas pero nadie acudió a mi llamado.

Sentí desmayarme. Cuando me desperté estaba atada a la cama. Sin ropa y amordazada.

Mi calvario duraría 44 días en los cuáles sufriría violaciones reiteradas hasta sangrar. Golpes de toda clase. Violaciones con objetos. Quemaduras con cigarrillos en todo el cuerpo.

Los días pasaban y no comería otra cosa que el excremento que salía de su cuerpo.

Lo que me daba para tomar eran sus fluidos, sus risas se grabarían hasta el último día de mi vida.

Golpes, violaciones, maltratos , insultos. ¿Cuánto más podría llegar a soportar?

Mis pensamientos se oscurecían.¿ Cómo fui tan tonta de ir a la casa de alguien que no conocía?

¿Por qué mi desesperación por estar con alguien me había llevado a esto?

El se iba y me dejaba sola todo el día atada. Trataba de soltarme pero las esposas lastimaban mis muñecas. Traté de romperme el dedo para poder soltarme pero el dolor no me dejó.

Un día llegó a la noche muy tarde pateó la puerta y se tiró sobre mi.

Ese día fui la peor de las violaciones que sufrí. Sentí que mi cuerpo era desgarrado por completo.

El día 44 la debilidad era parte de mi vida, mi psiquis y cuerpo parecían ser de otra.

Trajo un alambre de púas para atarme por completo a la cama. Dio vueltas y me inmovilizó.

Lo último que soportaría sería un fierro al rojo vivo que lo usó para marcar mi cuerpo.

Dejé de sentir dolor. El alivio llegó a mi. No entendí al principio que era lo que  estaba sucediendo.

Escuchaba sus gritos: ¡Despertate!…¡despertate!

Un portazo se escuchó a lo lejos. Y un profundo silencio envolvió el ambiente.

Me sentía liviana y libre. Ahí caí en cuenta que era lo que me pasaba. Mi cuerpo había sucumbido ante el dolor y el maltrato sufrido. No logró soportar otro día más y dejó de respirar.

Mi vida fue corta . Lamentablemente terminó de forma horrible y muy sufrida. Pero el dolor ya no continúa y ahora sólo tengo que buscar la paz.

Valeria V. Perez

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