Felicitas Guerrero: El primer femicidio de nuestra historia?

En estos días no cabría duda alguna que la hermosa viuda fue la protagonista del primer feminicidio de nuestro país.

Aunque en su época fue culpada de “coqueta”, un término que se utilizaba para remarcar quien era la mujer que disfrutaba mucho de la compañía masculina . Por lo que fue por esto que la muerte la encontró siendo tan joven.

Su vida podría ser parte de una de las novelas más misteriosas de nuestro país y su trágica muerte se convertiría en lo que se podría considerar la crónica de una muerte anunciada.

Pero para tener una idea de quien fue esta mujer nos iremos hasta el año 1846 cuando nacería Felicia Antonia Guadalupe Guerrero y Cueto, más conocida como Felicitas Guerrero.

Una mujer adinerada de extraordinaria belleza, considerada la más hermosa de su época.

Felicia se casa en 1864 con Martín Gregorio de Álzaga y Pérez Llorent a pesar de haberle implorado a sus padres que no le concedieran su mano a Gregorio Álzaga ya que la diferencia de edad era demasiada, ella tenía tan sólo 18 años y él tenía 50 . Pero ,como era de estilarse en esa época, su padre consideró que la unión debía llevarse a cabo por la gran riqueza que poseía Álzaga.

Cómo fruto del matrimonio nacieron dos hijos Félix y Martín. El primero fallecería a los tres años a causa de la fiebre amarilla. El segundo ,también correría la misma suerte, con la diferencia que moriría al nacer .

Su esposo fallecería en 1870 mientras todavía estaba embarazada de su segundo hijo.

Viuda y dueña de una gran riqueza , Felicitas pasó a convertirse en una de las mujeres más solicitadas de Buenos Aires.

Uno de sus admiradores era el Sr Enrique Ocampo, con quien tenía trato más frecuente.

Sin embargo el destino haría de las suyas y en el camino de Felicitas se atravesaría el joven Samuel Sáenz Valiente.

El halago y la caballerosidad del joven hizo que la viuda se enamorara de él.

Al poco tiempo corría el rumor de que Felicitas había encargado un vestido en París. Después de tanto sufrir la viuda encontraba un poco de felicidad. Sin embargo los rumores también llegarían a oídos de su pretendiente Ocampo que confirmaría de boca de la misma viuda los sentimientos hacía el joven Samuel.

Ocampo no tomaría este desprecio de la mejor manera y allí comenzaría el calvario de Felicitas. Su obsesión se tornó enfermiza y llegaría el peor final para una vida llena de pérdidas y tristezas .

Era el 29 de Enero de 1972 la viuda volvía de comprar ya que habían comenzado los preparativos para la gran boda. Su tía le avisó que uno de sus pretendientes la esperaba. Para sorpresa de Felicitas era el mismísimo Enrique Ocampo.

En el encuentro que mantuvo con él la pregunta fue directa : “ Te vas a casar con él o conmigo?” Esto desembocaría en una discusión corta y violenta. Seguido acto donde Ocampo sacaría un arma de su bolsillo al grito de : “ O te casás conmigo o no te casás con nadie!​

Felicitas trató de escapar en vano. Su pretendiente le dispararía por la espalda.

El proyectil había ingresado a la altura del omóplato derecho . Su trayectoria fatalmente se desvió hacía la columna vertebral, causando un daño severo en la médula espinal y varios órganos.

Con respecto a Enrique Ocampo se dieron varias versiones sobre su fin.

Lo caratularon como suicidio. Otros dicen que el padre de la joven puso fin a la vida de Ocampo luego de una intensa disputa.

Otra de las versiones afirmaba que sus primos fueron los que le dieron fin a la vida de Enrique.

​Felicitas agonizó durante horas hasta que el 30 de Enero de 1872 cuando daría el último respiro.

Los restos fueron llevados al cementerio de la Recoleta.

La muerte de la viuda Felicitas causó horror en la sociedad porteña. Sus padres decidieron construir una iglesia en su honor, en el mismo lugar donde falleció.​

Dicha iglesia se encuentra ubicada en Barracas .

Los mitos que envuelven a la iglesia:

Aunque no está confirmado , se dice que debido a la muerte violenta de la viuda y la muerte de su hijo Félix , nadie quiere bautizar o casarse en el lugar . Sin embargo la iglesia no es una parroquia , por lo que no está autorizada para casamientos o bautismos .

En la actualidad quien visita el lugar tiene la esperanza de ver a Felicitas pasear por los pasillos de la iglesia. Se sientan en un banco para ver pasar el espíritu de la viuda, confirmando así el mito fantasmagórico de que aquella hermosa mujer que tuvo una vida tan trágica aún deambula en la búsqueda de su ser amado.

​La leyenda que tiene lugar en nuestros días:

Los que suelen pasar por la iglesia los 30 de enero, dicen que Felicitas suele acercarse a las viejas rejas de la iglesia. Con el corazón roto recorre cada tramo del lugar y se mueve por las rejas buscando el amor que le negaron.

Es por esto que las mujeres que se encuentran tan solas como lo está Felicitas dejan atados a las rejas, pañuelos que saludan el paso del alma en pena de la joven rica.

Los pañuelos amanecen mojados por las lágrimas de Felicitas, no es culpa del rocío ni de la lluvia ni de nada , que daría una explicación lógica. Muchas de esas mujeres han visto llorar al fantasma de Felicitas sobre sus pañuelos, han visto cómo aquella joven, con manos dulces, desata los pañuelos y seca sus ojos siempre repletos de lágrimas, y luego los vuelve a atar a las rejas de la vieja Iglesia. Mujeres más jóvenes, que veneran el amor de Felicitas y Samuel, enlazan cintas en las rejas y piden con todo su ser y una fe inalterable, que el amor que se les ha ido por fin regrese…por favor, que regrese…que no me deje…que esta vez ya no me deje…Otras mujeres ruegan en silencio a Felicitas, encontrar al amor de su vida, algo que sin duda, dicen, creen, ocurrirá.

Y para agregar más misterio, cuentan que cuando se realizó la remodelación de la iglesia, cinco ángeles mandados a hacer especialmente, fueron hallados con sus alas derechas destruidas. Esto no pasaría desapercibido de no ser porque aquella noche de enero, la bala que acabó con la vida de la joven terminó en su espalda, pero el primer impacto fue en su omóplato derecho. Aquella fatídica noche, Felicitas caería como un ángel sin encontrar el consuelo.

Valeria V. Perez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s