A 25 años del Magnicidio de Isaac Rabin

Isaac Rabin

Era la noche del 4 de noviembre, había un ambiente tenso en Tel Aviv, no se hablaba de otra cosa, el primer ministro estaba amenazado de muerte y se negaba a viajar en el vehículo blindado del estado, y a usar chaleco antibalas. No tenia miedo, despues de todo era el hombre que luchó incansablemente por lograr un acuerdo de paz con los palestinos. Sus esfuerzos contra la bancada conservadora del parlamento, los diputados que lo acusaban de traidor por pactar con el enemigo, las multitudinarias manifestaciones de ultrareligiosos que cantaban deseando su muerte, hasta cargaron un féretro con su nombre escrito, no impidieron que tuviera éxito.

Isaac Rabin durante la guerra de los seis días

¿Por qué era un traidor? Rabin cargaba sobre los hombros tres guerras contra sus vecinos, en el que supo llevar a su país a la victoria, quien podría ser más patriota que él. Peleó en la guerra de independencia de 1948, dirigió a las pequeñas fuerzas de defensa en la guerra de los seis días de 1967, donde demostró su capacidad de liderazgo y brillantes, pero la guerra de 1973 lo encontró sin cargo que asumir en la defensa de su nación. Pero fue durante su primer mandato, convirtiéndose en el primer nacido en tierra santa en asumir el poder, que consiguió en una operación ejemplar la liberación de judíos secuestrados por un comando palestino en un aeropuerto en Uganda, un momento de suma alegría para toda la nación. Y fue una sorpresa trágica para muchos que el hombre que los había librado de sus enemigos ahora busque la paz con ellos.

La llegada a Tel Aviv de los pasajeros secuestrados en 1977

Sus opositores más acérrimos, entre los que destaca el actual jefe de estado, Benjamín “Bibi” Netanyahu, vieron en el acuerdo un retroceso a todo lo que habían conseguido hasta el momento, pues ahora no solo debían ceder territorios a sus enemigos, que les pertenecían por derecho divino, también aceptar la convivencia con un gobierno autónomo en territorios a los que consideraban suyos. Las manifestaciones por parte de grupos religiosos coparon las calles con un rotundo no a pactar con el enemigo, no estaban dispuestos a entregar tierra sagrada a cambio de paz. Situación empeoraba cuando, mientras los acuerdos se celebraban, células terroristas cometieron atentados en un autobús que dejó decenas de muertos en Tel Aviv.

En las calles fanáticos ortodoxos y militantes de derecha levantaban pancartas con la imagen de Rabin junto a la de algún oficial de las SS, incluso los compararon con Adolf Hitler. Un asunto paradójico, pues de joven había luchado contra los colaboracionistas franceses en el ejército británico.

Pero no todo era odio, en las calles también se vivió la firma de los acuerdos de Oslo con optimismo por parte de la moderados y la izquierda secular, pero principalmente de la ciudadanía cansada de décadas de eterno conflicto, que confían en él y su estrategia de paz por territorios, con el objetivo de garantizar fronteras seguras.

Con el apoyo de los Estados Unidos, y de su amigo Bill Clinton, pudo concretar acercamientos diplomáticos con Yaser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina, y con el rey de Jordania, para posteriormente el 13 de septiembre de 1993 firmar la paz con Arafat, y el 26 de octubre de 1994 con Jordania en los jardines de la Casa Blanca. En aquella ocasión, y mirando a quien fuera el mayor enemigo de su pueblo, pronunció en su discurso la siguiente frase: “ nosotros que hemos luchado contr ustedes, los palestinos, les decimos hoy en voz alta y clara, basta de sangre y lágrimas, ¡basta!“.

Isaac Rabin y Yaser Arafat en la Casa Blanca el 13 de septiembre de 1993

Aquel 4 de noviembre, una multitud fervorosa lo esperaba para el acto central en una nueva marcha en apoyo a la paz firmada en la plaza del centro de Tel Aviv, llegó al acto custodiado celosamente, y se dirigió a los manifestantes con estas palabras: “Fui hombre de armas durante 27 años. Mientras no había oportunidad para la paz, se desarrollaron múltiples guerras. Hoy, estoy convencido de la oportunidad que tenemos de realizar la paz, gran oportunidad. La paz lleva intrínseca dolores y dificultades para poder ser conseguida. Pero no hay camino sin esos dolores“.

Procedió a entonar un canto tradicional sobre la paz, hoy himno popular, para después retirarse hacia su auto al finalizar el acto. Cuando estaba por subir la auto, un joven universitario llamado Yigal Amir, hoy cumliendo su pena, lo sorprendió por la espalda y efectuó tres disparos, hiriendo a Rabin y a un custodio. Amir fue rápidamente sometido y desarmado, mientras el primer ministro y garante de la paz era llevado a un hospital. A pesar de los esfuerzos de los médicos, moriría en el quirófano una hora después.

Al otro día el país entero se paralizó, cesaron todas las actividades y eventos, se declaró luto en toda la nación. Una multitudinaria marcha, como no se había visto en la historia moderna de Israel, acompañó el féretro hasta el cementerio. El parlamento declaró el 4 de noviembre como fecha de memoria en el calendario hebreo. Mandatarios de todo el mundo expresaron su consternación, desde el primer ministro ruso, el presidente de España y su amigo Bill Clinton que no pudo contener sus lágrimas, hasta el presidente de Egipto, el rey Hussein de Jordania, y Yaser Arafat, quien fuera su enemigo envió un cándido mensaje a la familia Rabin.

Si bien, y hay que decirlo, su gestión como primer mandatario no fue de las mejores, con la crisis del petróleo de 1973 hubo una inflación incontrolable, a la que se le suman casos de corrupción entre sus ministros durante su primer mandato, una inestabilidad política que logró romper su coalición, el destrato a la oposición en su segundo mandato, con rivalidades muy fuertes, principalmente con agrupaciones de rabinos que guiaban marchas en su contra. Lo cierto es que la paz murió con él, no hubo intenciones por parte de gobiernos posteriores de respetar lo acordado en Oslo y ratificado en Estados Unidos. Del bando palestino, los ataques suicidas contra colonos en los asentamientos israelíes, instalados en territorios ocupados desde 1967, no cesaron incluso mientras se celebraban los acuerdos.

Plaza céntrica “Isaac Rabin”
En Tel Aviv se encendieron 25.000 velas en memoria de Isaac Rabin

Hoy se recuerda en Israel 25 años de aquella noche de noviembre. Numerosos monumentos se levantaron en nombre de Isaac Rabin, la plaza central donde dió su último discurso fue rebautizada con su nombre, lugar donde se encendieron 25.000 velas en memoria del día en que se fue con Rabin la última vez en que la paz era una posibilidad, día que está muy lejos de volver a repetirse.

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