Ernesto Sabato: Locura y soledad

Ernesto Sabato (sin tilde como solía escribirlo él), fue un escritor, físico y pintor nacido en la ciudad de Rojas, Buenos Aires, el día 24 de junio de 1911. Un hombre que trabajó como investigador de radiaciones atómicas en París y en MIT (prestigiosa universidad de Estados Unidos),formo parte del partido comunista de la Argentina, enviado a Moscú para asistir como representante contra el fascismo y la guerra, lugar al que no acudió por miedo a no regresar; pero especialmente una persona que dejó sus trabajos sobre física y política para dedicarse íntegramente  al arte y, dentro del aspecto literario, nos ha dado grandes trabajos sobre problemas existenciales y una idea de personificación de la soledad. En esta nota  me adentraré específicamente en la obra más conocida del autor; uno de los escritores más destacados del Boom de la literatura latinoamericana del siglo XX junto a Julio Cortázar y Juan Rulfo.

“A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil.” (Sabato, 1948)

El Túnel fue la primera obra del multifacético escritor. Lanzada en 1948 cuenta la historia de Juan Pablo Castel, un femicida que comienza contando su crimen: El asesinato de María Iribane. Dentro de los primeros capítulos podemos comprender su visión oscura y conservadora del mundo, admite ser culpable pero también dice que esta clase de criminales son necesarios para preservar la sociedad.

El relato continua con el día que se conocen, Castel estaba en una galería de arte presentando sus obras, cuando ve a esta muchacha deteniéndose, apreciando su pintura: “Maternidad”. La forma en la que María pone atención al trabajo del artista hace que este comience su obsesión para con ella. No puede hablarle ese día y la pierde de vista. De ahí en más comienza a buscarla.

“Durante los meses que siguieron, sólo pensé en ella, en la posibilidad de volver a verla”. (Sabato, 1948)

Luego de mucho tiempo vuelve a verla por la calle pero se le escapa una segunda vez por los nervios. Finalmente se encuentran y él comienza haciéndole preguntas sobre la pintura, y si ella lo recuerda. Castel piensa que se había equivocado y que estaba todo en su cabeza y se disculpa, pero cuando se esta yendo María lo llama y le confianza que nunca dejó de pensar en su obra.

Acá comenzamos a ver la relación que hay entre estos dos individuos, una relación tensa y completamente tóxica. No solo porque María este casada, sino porque Castel, aunque parece un personaje completamente fuerte, está lleno de inseguridades, de celos, de problemas psicológicos que presentan a María como la única persona que puede entenderlo, pero al mismo tiempo una mujer que si no puede estar con él: no puede estar con nadie.

“Prométame que no se irá nunca más. La necesito, la necesito mucho —le dije” (Sabato, 1948)

En esta novela Sabato nos presenta esta idea de túnel como una manera de ver la soledad, un lugar oscuro donde uno camina y transita su vida sin ningún tipo de compañía. El personaje creado por el escritor es un psicópata, para algunos analistas un esquizofrénico, que se manifiesta justificando las acciones que toma de alguna manera u otra. El encuentro con María Iribane es una especie de luz al final, pero las mismas inseguridades de Castel hacen de esta idea de escape algo falso, algo que volvería su vida al túnel que era antes, por esa razón decide terminar con su vida. Luego de hacerlo se entrega a las autoridades.

“No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.” (Sabato, 1948)

Ernesto Sabato solo llegó a escribir dos novelas más: Sobre héroes y tumbas (1961) y  Abaddón el exterminador (1974), más de 20 ensayos e hizo un trabajo social muy importante para la Argentina trabajando para el Conadep (la comisión nacional sobre la desaparición de personas), una vez terminada la última dictadura militar, ocupándose de defender los derechos humanos y  la integridad de los desaparecidos y perseguidos por las fuerzas armadas.

El condecorado escritor murió el 30 de abril del 2011 con 99 años de edad. Más allá de un trabajo excepcional tanto en las áreas de las ciencias naturales como de las ciencias sociales, presentó un narrador neurótico dentro de un mundo oscuro, un concepto que sería, y seguirá siendo, usado por futuras generaciones influenciadas por El Túnel junto con la idea de la locura interna jugando con la cabeza de un personaje tan icónico como lo es Juan Pablo Castel.

Mariano Vera

Bilbliografía:

Sabato, Ernesto. (1948) El Túnel. Buenos Aires: Ed. Sur.

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