femicida de mi corazón

Cavernicola con garrote en mano arrastrando a su mujer. El inicio de que el hombre tiene mas poder sobre la mujer, porque esta dotado para dominarla mientras ella se quede en la cueva aguardando ser proveída en otros aspectos.

Escribir sobre femicidios no es una tarea para nada fácil. Particularmente  toca en lo mas profundo de mis fibras intimas y duele…y ¡como duele!

Cada vez que me entero de que matan a alguna mujer, un escalofrío recorre mi cuerpo y es inevitable  imaginarme  el dolor por el que ha tenido que pasar esa victima en el acto de asesinato, en el mismo acto donde está consciente de que la vida se le está arrebatando. Meterme en la piel de cada una de las féminas,  en donde seguramente uno de los últimos pensamientos que habrá pasado por su cabeza es que nunca mas verá a sus seres queridos. Nunca mas verá a sus padres, ni a sus hijos, ni a sus hermanos, ni a sus tíos, nunca más vera a sus amigos,nunca más verá a toda esa gente que ella amaba.

Cada vez que asesinan a una mujer nos matan a todas, nos matan a todos. Nos matan a todos porque matan nuestra sociedad. Matan nuestros ideales, nuestro pasado, presente y futuro. Asesinan nuestros valores con cada muerte y así vamos en camino a la perdición del todo por el todo convirtiéndonos en una Atlantis que en cualquier momento se hunde.

En estos días recibo un flyer para hacer circular  la búsqueda de una mujer y pido que se me pase la imagen para seguir haciéndola viral. A los quince minutos me dicen que ya había aparecido. Me dije: – ¡que bueno! Pero transcurren cinco minutos y me confirman que lo que apareció fue el cadáver en su propia casa y que el caso se está investigando.

No solo duele  recibir estas noticias, sino que también es doloroso y absolutamente molesto los juicios que se generan a partir de las mismas: -¿Pero qué hacía en su casa sola?, -¿Pero porque tenía puesta ropa interior roja?,- ¿Cómo era que tenía dos amantes?,- ¿Cómo puede ser que no haya gritado?,- ¿Por qué no se defendió?,- ¿Pudo haber sido tan boluda de haber hecho entrar a ese que ya la venia maltratando? Y así…innumerables juicios sobre alguien que ya no tiene ni siquiera la opción de defenderse, ni de dar explicaciones o no darlas,porque creemos que tenemos derecho de preguntar y que nos contesten.A esa mujer la siguen matando aun ya estando muerta. Me pregunto que es más peligroso, si el asesino ese que la mato o nuestra forma de pensar. ¿Será que esa forma de pensar no nos aniquila un poco también? Bueno, no importa, es lo de menos, cada uno puede pensar lo que quiere, no es para tanto, total después subimos marcos en nuestras redes sociales enarbolando las banderas de #vivasnosqueremos #niunamenos #naciparaserlibrenoasesinada y así quedan escondidos nuestros juicios más perversos.

La realidad es que estas ideas y juicios fueron transmitidas a esos hombres que terminaron por asesinar a una mujer. Y esos hombres en general fueron criados por mujeres paradójicamente.

Los hombres siempre ocuparon el lugar de mayor autoridad y en una sola frase lo voy a resumir:- Cuando venga tu padre vas a ver. Chau. Cerrame la cuatro. ¿Quién le dio el poder y la autoridad al hombre? Dale pero vos seguí quejándote del sistema patriarcal.

Recuerdo una anécdota personal: Cuando tenía seis años mis abuelos habían terminado de pintar el pasillo del costado de su casa. Casualmente mi madre que me había dejado ahí, me había regalado unos hermosos crayones. Cuando sos niño ves la pared como un papel gigante y ¡Que linda es la pared para dibujar! Sobre todo cuando está recién pintada de blanco. Parecería que te invita a dibujar y crear. Por supuesto que dibuje sobre la pared recién pintada. Nunca voy a olvidar la sombra que se paró a mi lado y cuando al levantar mi mirada , vi a mi abuelo con su látigo en la mano. Nunca voy a olvidar los latigazos que me surtió por la espalda. Lo peor no fue eso, sino que ya de grande cuando le pregunté a mi madre porque hubo permitido que mi abuelo me levantara la mano,  mi vieja me contestó con total naturalidad: – Así era la forma de educar hija.

Ok, quizás pueda llegar a comprenderlo y perdonar que eso sucediera hace 40 años atrás, pero debemos darnos cuenta que esa forma de educación fue la que hoy nos lleva a matarnos entre todos. A veces parece ser que solo hemos evolucionado tecnológicamente, quedando en evidencia que el instinto animal es el que nos sigue dominando. Desde la prehistoria el hombre era el encargado de la caza y la pesca, para esto su físico había sido preparado. Grandes hombres, con grandes cuerpos musculosos forjados en base a los esfuerzos que realizaban al traer de tiro a sus salvajes e increíbles presas. En cambio la mujer se quedaba en la cueva ocupándose de la crianza de sus hijos y su trabajo era la recolección de frutos. Cuando el hombre llegaba con la porción mas importante, si las cosas no estaban como él quería que estuviesen, la mujer era brutalmente golpeada con el garrote y arrastrada de los pelos. Esto sucedía en la época de las cavernas y hay caricaturas que ilustran esta situación de hace miles de años que  se asemeja con realidad actual y  no es para nada gracioso. Este comportamiento indicaba que la mujer no solo era propiedad del hombre, sino que también debía mantenerse bajo su yugo de manera servicial.

Entonces, ¿que clase de niños estamos criando? Porque no hay machicidios cada 28 horas, las mujeres no salimos a matar hombres. Hay mujeres, madres de hijos varones que les enseñan a sus hijos que a las niñas no se les pega y en realidad no se le pega a nadie. Esta cuestión de que el hombre tiene que defenderse a los golpes es algo que se viene escuchando de antaño, generación tras generación.La bajada de línea : – Si te pega, vos devolvesela. Incluso también lo escuche en padres de niñas. No quisiera generalizar y no todos los padres son iguales a la hora de criar a sus hijos, pero lo que hoy está sucediendo es una realidad en general y generacional.

Por otro lado con toda esta cuestión, hay mujeres que les ha despertado una serie de odio hacia los hombres sin igual. Las llamadas feminazis (tranquilas muchachas que no voy a hablar mal de ustedes, ustedes pueden hacer lo que quieran siempre y cuando respeten el espacio del otro) Yo solo estoy dando mi punto de vista y es que a mi no me parece que saliendo en tetas a la calle soluciones una cuestión que tiene que ver con educar a la gente y reflotar los valores. No me parece que cuando un hombre este dando su opinión al respecto ustedes salgan a atacarlo, ofenderlo, humillarlo, denigrarlo. Lo único que, desde mi punto de vista hacen es seguir educando de la misma forma que se viene haciendo, eso fue lo que llevo a que nos maten y nos sigan matando. Todo eso que me canse de leer en comentarios en redes sociales, es lo que le han dicho las madres a sus hijos varones: – Callate que sos un boludo vos;-¿pero que tenes en la cabeza?;- Dale defendete ahora pelotudo, a ver si tenes huevos.-No llores gil, que lo hombres no lloran. Y una sarta de cosas aun mas subidas de tono que son irreproducibles al oído humano.

Me siento en la obligación de hacer algo urgente desde el lugar que ocupo. No quiero quedarme callada, no quiero. No quiero por mi y no quiero por todas las mujeres que me rodean y también por los hombres que están a mi lado. No quiero. No quiero por mis hijas, las dos niñas que están a punto de descubrir el mundo cruel en el que viven  y la que hoy llevo en mi vientre que nacerá en Febrero. No quiero. No voy a dar mi brazo a torcer.No quiero. Siempre tuve el pensamiento ignorante que una sola persona no puede hacer nada para cambiar al mundo. Me decía a mi misma: – ¿Y yo sola que puedo hacer? Entonces esa fue la mejor excusa que tuve para quedarme de brazos cruzados y no hacer nada. Ahh! Pero eso si! Estaba para criticar a la orden del día a todos los que si hacían. Hoy me doy cuenta que los que mas hacen son los mas criticados. Siempre existirá aquel que les va a encontrar la falla. Bienvenido si me encontras la falla. ¡Adelante! ¡Criticame! Porque esa energía la voy a utilizar para seguir adelante y gracias a la critica tal vez mejore lo que estoy haciendo.

Continuaré…lo juro!

Nota Mental:

En todo el país están disponibles los contactos del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad: la línea 144 y los números de WhatsApp: (+54) 11 2771 6463 / 11 2775 9047 / 11 2775 9048.

En casos de emergencia, se recomienda llamar al 911. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Misiones también está disponible la línea 137.

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