Julio Cortázar: Ficción en ficción

“En realidad yo me siento más cómodo en un terreno que toca lo irracional, ese es mi verdadero campo…” (Cortázar, 1977)

El aporte que hizo Julio Cortázar en nombre del realismo mágico dentro de la literatura latinoamericana y los movimientos post-expresionistas de mitad del siglo XX fue de una magnitud que sigue siendo contemplada como inspiración tanto para escritores como para lectores que se sienten tal vez aburridos de la cotidianeidad o de, si se quiere, una lectura más abocada a la búsqueda de una realidad persistente. La necesidad de escaparse a un mundo real (que a la vez también es fantástico), diferente al que conocemos para ver historias que interpelan estas locuras tan verdaderas, tan naturales, nos llega a todos. Cortázar nos dio textos que juegan con esta idea de una manera impecable. Aquí estaremos abordando los primeros de esos escritos, desde un punto de vista tal vez simplista, para entender el laberinto creativo que creó.

Hablemos un poco de él: Julio Florencio Cortázar fue un escritor, profesor y traductor nacionalizado argentino que nació el 28 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica; un hombre influente en su prosa, comparable con demás maestros de la literatura como Borges, García Márquez y Vargas Llosa. Un hombre abocado a su postura política en sus textos y en sus pensamientos, un hombre que se nacionalizó francés antes de morir en protesta al golpe de estado que seguía en pie en Argentina. Otro artista también perseguido por la dictadura militar que tuvo que exiliarse fuera del país, (investigaciones revelan que se había hecho un fichaje a su nombre para capturarlo durante estos oscuros tiempos argentinos). Pero más que nada este famoso autor nos aportó un contacto con la idea de realismo mágico en sus famosos escritos, empezando con Bestiario(1951), su primera recopilación de relatos que nos acercan a esta conexión de la “simulación de realidad” que se vuelve tan notoria en cada cuento.

“…No era tan terrible vomitar conejitos una vez que se había entrado en el ciclo invariable, en el método. Usted querrá saber por qué todo ese trabajo, por qué todo ese trébol y la señora de Molina. Hubiera sido preferible matar en seguida al conejito y… Ah, tendría usted que vomitar tan sólo uno, tomarlo con dos dedos y ponérselo en la mano abierta, adherido aún a usted por el acto mismo, por el aura inefable de su proximidad apenas rota. Un mes distancia tanto; un mes es tamaño, largos pelos, saltos, ojos salvajes, diferencia absoluta Andrée, un mes es un conejo, hace de veras a un conejo…” (Cortázar, 1951)

El realismo mágico se define como una intencionalidad del autor de mostrar un aspecto sobrenatural o fantástico siendo algo cotidiano dentro del mundo que se exhibe. En Carta de una Señorita en París(1951), el narrador le envía cartas a una mujer llamada Andrée, en ellas describe sus vivencias en un departamento de la calle Suipacha, donde todo se ve relativamente normal, sin embargo un desperfecto físico nos saca de ese posible estilo realista para vernos inmersos en la locura natural de la idea de “vomitar conejitos”. Para poder comprender esta “condición” en el este plano ficticio hay que tener en cuenta que la acción del narrador, la manera en la muestra sus cambios, debe verse de una forma normal, en este caso parece una enfermedad más, narra este problema como un resfriado. Para él, el único conflicto es qué hacer con tantos conejos.

“…Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas….” (Cortázar, 1956)

El siguiente tomo publicado por el autor fue Final del juego(1956), donde este concepto siguió formado parte de este tipo de narrativa ya como una característica típica de Cortázar. El fragmento pertenece al cuento La Noche Boca Arriba, aquí nos muestra la historia de un hombre que tuvo un accidente, va en camino al hospital y su internación en el mismo. Este sueña que está en una selva huyendo de los aztecas que lo están buscando para sacrificarlo. El final del libro nos cuenta que esta realidad es diferente: el hombre es un prisionero azteca que esta soñando con un lugar futurista de “extrañas avenidas y luces verdes y rojas que ardían”. La naturaleza del narrador en retratar que el lugar en el cual vivimos realmente es parte del sueño de una persona que se encuentra viviendo siglos atrás, es maravillosa, no hay manera que al lector le parezca sobrenatural, o un cambio abrupto. El toque de efecto que se da al finalizar nos aleja de cualquier irracionalidad. Es un mundo verdadero, solo que no es el nuestro.

Otro ejemplo de este tipo de relato, que forma parte de esta segunda colección, es uno de los cuentos más reconocido que tiene: Continuidad De los Parques, el cual nos relata la historia de un hombre leyendo un libro donde una pareja de amantes se encuentran en una cabaña para planear el asesinato de una persona misteriosa. Al final de la obra se entiende que la victima en si es el lector que leía la novela al comienzo. Aquí es más clara la intersección de realidades que propone este movimiento literario, la mezcla de una realidad con una ficción que puede ser tan fantástica como posible.

Julio Cortázar continuó su prestigiosa carrera con colecciones impecables y novelas reconocibles internacionalmente donde se destaca la magnifica Rayuela(1963) en la cual se desafía hasta la lectura normal de un texto, y se le propone al lector que lo recorra de una manera no lineal, aspecto que no deja afuera una historia muy fuerte.

La muerte del autor se dio en el año 1984 en París, Francia, pero su obra colectiva y sus ideales son totalmente trascendentales. Nunca se dejará de leer a Cortázar, un hombre que nos abrió su cabeza para zambullirse en la nuestra.

Mariano Vera

Bilbliografía:
Cortázar, Julio. (1951) “Carta de una señorita en París” Bestiario. Buenos Aires: Ed. Sudamericana.
Cortázar, Julio. (1956) “La noche boca arriba” Final del juego. Buenos Aires: Ed. Los Presentes.

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