Borges y el conocimiento infinito

Mucho se puede decir sobre el multifacético Jorge Luis Borges, cuentista, ensayista, bibliotecario, entre tantos aspectos de su ser que dejó para la posteridad tanto en Argentina como en el mundo. Su reconocimiento es internacional y su pensamiento es algo que se sigue analizando y cuestionando; no voy a entrar en detalle en sus ideas políticas, me parecería inverosímil para esta nota así como desacreditador. Adentrándonos en sus escritos, más que nada literarios, podemos percibir una concepción cosmopolita y muy enriquecedora basándonos en dos pensamientos particulares: La idea de un conocimiento general, una unión de culturas y de saberes, así como el concepto del “punto de vista” con el cual quiero empezar este planteo.

“… vi el Aleph, desde todos los puntos de vista, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis viceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres pero en ningún hombre ha mirado; el inconcebible universo.” (Borges, 1949. Pag 194)

Decir que El Aleph es su obra cumbre, o que lo mas importante de su trabajo fueron los escritos literarios sería hacer un análisis completamente diferente; la cantidad de ensayos, textos y hasta entrevistas dieron pie a un mundo de pensamientos que corresponden a la mente de un erudito, de eso no vamos a tener ningún tipo de discusión. Lo importante que se puede señalar en este cuento es una idea de totalidad universal, todos los puntos del mundo, todo lo que fue, es y será, estaban en ese “Aleph” (el aleph es la primera consonante del alfabeto hebreo así como también la primera letra del alfabeto persa).

Esta “ventana” no es igual para todos, la percepción, el punto de vista de la persona va a mostrar una dimensión diferente de lo visto en esos dos o tres centímetros de diámetro que conlleva. Dentro de esta posición ideológica de Borges, ligada a George Berkeley, filosofo y obispo irlandés, podemos decir que la idea de El Aleph corresponde a una concepción de inmaterialismo: Un concepto basado en la sola existencia de las mentes y los contenidos mentales, una idea del conocimiento tanto universal como personal, algo desligado de una necesidad más importante en la vida del hombre. Para Berkeley, cuando se habla de un objeto real, en realidad se habla de la percepción que se tiene de él.

Al penetrar en las ideas filosóficas de Borges vamos a encontrarnos con el otro punto del que hablaba anteriormente: la eternidad y la memoria; y así vamos a encarar la propuesta más allegada a estos conceptos: La Biblioteca de Babel un cuento que nos sumerge en una biblioteca infinita compuesta por una multitud de galerías hexagonales e idénticas. Un mundo donde se encuentra todo el conocimiento habido y por haber, una infinidad de culturas, lenguajes, escritos, posiciones, pensamientos, historias, ficciones, documentos; el conocimiento eterno. Esta concepción cosmopolita del saber humano que nos deja como reflexión una idea muy bella sobre la necesidad del saber para existir, para ser y para ser recordado.

“…Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden inconcebiblemente cesar, lo cual es absurdo. Quienes la imaginan sin límites, olvidan que los tiene el número posible de libros. Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: La biblioteca es ilimitada y periódica…” (Borges, 1941)

Jorge Luis Borges, un hombre que nació en Buenos Aires en 1899 y murió en Ginebra, Suiza en 1986 (donde también pasó su infancia, estudiando). Un hombre que quedó ciego, paulatinamente, a los 55 años, un hombre premiado y reconocido internacionalmente, un hombre que tuvo opiniones muy polémicas sobre la dictadura militar e ideas políticas controversiales y pensamientos radicales sobre la mujer como objeto de estudio. Pero por sobre todo una persona que leyó y pensó mucho y nos dejó un legado intelectual como pocos seres en este mundo. “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”

Mariano Vera

Bibliografía:

Borges, Jorge Luis. (1949) El Aleph. Buenos Aires: Ed. Emecé.
Borges Jorge Luis. (1941) “La Biblioteca de Babel” Ficciones. Buenos Aires: Ed. Emecé.

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